Comencemos por establecer lo que ya hemos dicho anteriormente: todos los cuerpos son perfectos. Las diferentes formas, figuras, tamaños o pesos, no son producto de la “suerte” o del “destino”, sino que responden a un estado adaptativo concreto y particular de cada ser.

Es cierto que dentro de la biología humana existen algunos estándares, que no tienen nada que ver con una figura perfecta, sino con un balance general de todos los sistemas y órganos del cuerpo, que son necesarios para la homeóstasis o bienestar general del ser humano.

Por consiguiente, cualquier diferencia considerable en estos estándares – en este caso el del peso – tanto si es hacia arriba (sobrepeso) como si es hacia abajo (delgadez), nos hablará de una adaptación biológica que el cuerpo está ejecutando ante una programación emocional inconsciente que se encuentre activa.

Para lograr entender los simbolismos y conflictos emocionales relacionados con el sobrepeso, primero es necesario comprender cómo funciona biológicamente esta adaptación; es decir, cuál es su sentido biológico.

¿Para qué sirve biológicamente el sobrepeso?

Podríamos hablar de dos funciones principales: En primer lugar, es una excelente herramienta adaptativa ante una posible escasez: Se acumulan a manera de reserva agua y grasa (energía), dos de los elementos fundamentales para la supervivencia. En segundo lugar, ante la amenaza de un depredador en la naturaleza, es eficaz para el individuo aumentar su tamaño, ya que esto indica fuerza y jerarquía ante un posible combate. Además de esto, recubrir un órgano con tejido de grasa resulta una excelente protección mecánica ante golpes y otros ataques.

Conflicto emocional: El abandono.

Indaguemos entonces el principal conflicto emocional que programa el síntoma del sobrepeso: El abandono. Cuando en la naturaleza un individuo (especialmente en desarrollo) es abandonado por su manada, este individuo tiene menos posibilidades de sobrevivir, por lo que le resulta necesario almacenar agua y energía que le sirvan de reserva para afrontar la futura escasez hasta que esta termine, y así asegurar su supervivencia.

Esto nos lleva a la raíz del asunto: Para el ser humano, la figura que por excelencia representa la supervivencia durante los primeros años de vida, es la madre. Ésta no solo le proporciona alimento físico, sino toda la protección necesaria ante cualquier peligro proveniente del ambiente. Recordemos además que la madre no solo nutre física sino también emocionalmente. Ella es la primera dadora del alimento emocional.

Cuando un niño se siente abandonado por su madre (o figura materna) física y emocionalmente, inmediatamente el cuerpo programa la adaptación biológica de supervivencia de la que hablamos: reserva de agua y alimento. La estrategia, además, ayuda a que el niño se haga más grande, por lo tanto más visible para su propia madre, lo cual incrementaría las probablilidades de que ella le preste la atención que necesita.

Esto no necesariamente quiere decir que los niños abandonados por mamá inmediatamente activan el programa biológico y desarrollan sobrepeso. Éste puede ser un conflicto programante, que no necesariamente da lugar al síntoma, sino que más tarde, cuando el individuo experimenta otro conflicto emocional que vive como un abandono, éste conflicto se vuelve un conflicto desencadenante, que ahora sí activa y ejecuta la adaptación biológica asociada.

De este punto fundamental pueden derivar el resto de conflictos asociados con el sobrepeso:

Amenaza externa (depredador):

Cuando la persona tiene un programa de abandono, e inconscientemente se siente desprotegida e indefensa, y a esto se suma un conflicto en el que el individuo se siente amenazado por un depredador, su cuerpo puede desarrollar un aumento de masa focalizada en aquel lugar del cuerpo que necesita proteger ante un posible ataque. Por ejemplo, puede desarrollarse un aumento de peso alrededor del continente pélvico ante la amenaza de un ataque de contenido sexual.

Necesidad de alimento emocional:

Recordemos que el alimento físico no solo suple una necesidad biológica, sino que además lleva consigo una fuerte carga simbólica: está estrechamente relacionado con el alimento emocional que proveía mamá en los primeros años de vida. Es por ello que muchas personas que sienten una necesidad constante (fuera de lo normal) de comer, pueden estar inconscientemente buscando suplir una carencia emocional.

En ocasiones es posible identificar qué tipo de alimento emocional se quiere inconscientemente suplir, si se revisan a su vez los simbolismos de los alimentos que la persona tiende más a buscar: En general, las comidas dulces tienen que ver con buscar a mamá, o la polaridad femenina. Las comidas saladas tienen que ver con buscar a papá o la polaridad masculina. El pan (o los carbohidratos), también simboliza el padre o el esposo (pues primitivamente es él quien trae el pan a casa), y los lácteos, a la madre (ella le da leche al bebé). No hay que olvidar, sin embargo, que estos son solo indicadores arquetípicos, que nos pueden guiar hacia la tonalidad del conflicto emocional, pero que no necesariamente tienen que presentarse así en todos los casos.

Miedo a un período de escasez:

Derivado de un previo conflicto de abandono, donde el inconsciente se haya programado para la reserva energética, puede ocurrir la aparición del síntoma como producto de un conflicto en el que la persona esté viviendo un miedo a una posible futura escasez de recursos, por ejemplo económicos, que a la larga simbolizan también el alimento y la supervivencia.

Conflicto de silueta:

Según el Enric Corbera Institute¹, Cuando una persona vive además su sobrepeso como un factor de desaprobación y desvalorización estética, perpetúa en su cuerpo un ambiente de estrés que no permite dar solución al conflicto, sino que hace que por el contrario éste se reprograme continuamente. Si a esto sumamos que la persona realice dietas inadecuadas o se prive de consumir alimentos suficientes; se le da la razón al inconsciente para creer que efectivamente se está viviendo una escasez, por lo que este se sigue programando para almacenar y reservar lo poco que entre de agua y alimentos.

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Todos los anteriores arquetipos, simbolismos y conflictos emocionales, son una buena base para realizar una indagación acerca del síntoma de sobrepeso en caso de estarlo viviendo. Es importante recordar que son una guía general, y que no necesariamente todos los casos responden matemáticamente a alguna de las anteriores categorías, ya que el cuerpo y la mente humana son un sistema complejo en donde diversos conflictos emocionales, herencias epigenéticas, lealtades familiares y creencias, pueden confluir para generar el estado general de nuestro cuerpo y nuestra vida.

Una buena autoindagación o un acompañamiento en Bioneuroemoción® nos permitirá comprender la naturaleza del síntoma o la situación que estemos viviendo, no para cambiar el conflicto, sino para elegir cómo vivirlo de manera más coherente e inteligente con nuestro ser.

Bibliografía:

  1. Enric Corbera Institute. Posgrado en Bioneuroemoción, 2017.

2 Comments

  1. Gracias Hilo Cuántico por este artículo! mucha consciencia que llega y mucha autoindagación por hacer! Realizas acompañamientos online?

    Liked by 1 person

    1. ¡Hola Julia! ¡Gracias a ti por estar presente en este espacio en donde despertamos conciencia juntos!
      Sí, efectivamente realizo acompañamientos online vía skype, FaceTime, Google hangout… podemos agendar tu consulta en un momento que sea más adecuado para ti! Quedo atenta para agendar tu consulta… ¡abrazos cuánticos!

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