Motivos de consulta

De coherencia emocional, Motivos de consulta, Para la mente, Píldoras

Descargable GRATIS: “Prefiero ser una persona completa, antes que buena”


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Continuando con nuestra iniciativa de aydarnos a entrenar nuestra mente para mantener pensamientos de coherencia y conciencia de unidad, a continuación te dejamos una imagen descargable, que podrás recortar para utilizar en tu smartphone o tablet, como salvapantalla.

En esta ocasión elegimos una frase adaptada de la famosa de Carl Gustav Jung “Prefiero ser un hombre completo que un hombre bueno”.

Esta frase hace referencia a descubrir esa parte de nosotros que la mayoría del tiempo nos negamos a aceptar, pero que no deja de existir en nuestro ser y que se conoce como “la sombra”: Características de la personalidad que generalmente son “socialmente inaceptables”, y que por ello las guardamos y ocultamos en el inconsciente con el fin de aparentar ser personas “buenas” y así encajar en la sociedad.

Lo que Jung en realidad sugiere, es rescatar esas características ocultas e inaceptadas, y más bien integrarlas como parte de nosotros, y potenciarlas en los contextos y medidas adecuadas, incluso cuando esto implique el rechazo social. Aunque esto último puede resultarnos incómodo o indeseable, es un paso hacia una mayor integridad del ser, una honestidad con nosotros mismos y una aceptación de todos nuestras facetas: el lado de la luz, y el lado oscuro.

¿Te animas a buscar aquello que está oculto dentro de tu propio ser?

Haz clic en el siguiente link para descargar tu salvapantalla y así recordarlo todos los días:

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NO nos enfermamos por casualidad


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Todas las reacciones del cuerpo son producto de un proceso cerebral que tiene una lógica. Algunos la llaman bio-lógica. El funcionamiento de nuestro cerebro es en un 95% inconsciente. Esto quiere decir que la vasta mayoría de los procesos que se llevan a cabo en nuestra vida por mandato del cerebro, no son decisiones sobre las que sepamos o tengamos control. Esto incluye a los síntomas. Hay “algo” o “alguien” que toma esas decisiones u órdenes, y a ese “algo” le llamamos inteligencia biológica o inconsciente biológico. Ningún síntoma, por ocasional o aleatorio que parezca, en realidad lo es.

En ese orden de ideas, los síntomas no aparecen porque sí. Aparecen POR y PARA algo. Tienen una función en la vida de quien las experimenta. Y esa función siempre tiene que ver con un concepto clave: LA EVOLUCIÓN.

Cuando realmente comprendemos qué es eso que el cuerpo nos sugiere evolucionar, avanzamos en nuestra vida y desatamos todo nuestro potencial. (Y cuando comprendemos en lo más profundo, dejamos de necesitar el síntoma).

¿Te gustaría comprender en qué aspectos de la vida tu cuerpo te pide evolucionar? Puedes agendar tu acompañamiento en Bioneuroemoción® con Alejandra Ospina haciendo clic aquí:

¿Quieres conocer más? Sabemos que, como nosotros, te encanta aprender. (Y queremos contarte más). Por eso queremos compartir contigo nuestros últimos descubrimientos y hallazgos, relacionados con la coherencia emocional, la Bioneuroemoción®, la relación entre cuerpo, emociones y mente, y claro, el autocuidado y bienestar emocional. ¡Únete aquí!

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¿Enfermedad, o síntoma?


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Algunas personas que trabajamos con Bioneuroemoción®, Biodescodificación y afines, preferimos no utilizar la palabra “enfermedad”, ya que como sabemos, cada palabra tiene una carga energética y un poder de manifestación en nuestro mundo perceptible. En nuestro idioma, generalmente la palabra “enfermedad” lleva una connotación negativa y una relación con algo malo e indeseable. La energía de esta palabra, por lo tanto (es especulación mía), debe ser de baja frecuencia.

Esta es la primera barrera que debemos cuestionar. ¿Alguna vez has dicho que “eres” muy enferm@ o enfermiz@, o que te la pasas enferm@? ¿Te has identificado con esta palabra?

Como lo expondré en futuras publicaciones, la enfermedad, o más bien, el “síntoma” (como preferimos llamarlo por ser más neutral), es en realidad una excelente oportunidad: no solo para conocernos a nosotros mismos, sino también para liberarnos.

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¿Qué esperar (y qué no) de un acompañamiento?


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Cuando tengo la fortuna de acompañar a una persona en el método en Bioneuroemoción®, la información que descubrimos conjuntamente suele ser tan sorprendente y reveladora, que mis consultantes relatan su experiencia a familiares y amigos, y estos a su vez, al resonar con la idea de vivir el método, me buscan para que les acompañe también en consulta.

Pero, muchas veces, y aunque suena bien la experiencia que otros han relatado, normalmente no se tiene una idea muy clara de qué es la Bioneuroemoción®, y qué puede esperarse, y qué no; de un acompañamiento.

Lo primero que les explico, es que la Bioneuroemoción® es un método de consulta diferente a otras disciplinas como la medicina, la psicología o el psicoanálisis (aunque se apoya mucho en ellas), y que tiene por objetivo encontrar el origen emocional ya sea de un síntoma que estamos experimentando en el cuerpo, o una situación de estrés que estemos viviendo en nuestra vida.

(Si quieres saber más detalladamente en qué consiste una consulta con Hilo Cuántico, y cómo puedes agendar la tuya, haz clic aquí).

A veces se tienen expectativas, y a veces no se tiene ninguna frente a un acompañamiento (lo cual es mucho mejor); sin embargo, es importante aclarar algunos puntos sobre qué se puede esperar o no, de un acompañamiento.

Qué NO esperar de un acompañamiento:

Muchas personas llegan a consulta con la esperanza de encontrar la curación, sanación o resolución de su síntoma o situación de estrés.

Esto es lo primero que se debe evitar esperar de un acompañamiento. La Bioneuroemoción® nunca promete la curación o resolución de un conflicto, pues parte de la premisa de que la solución a nuestros síntomas y conflictos nunca estará afuera en manos de un tercero, sino adentro de cada cual.

Otras personas tienen la idea de que un acompañamiento les dirá CÓMO resolver sus conflictos o cómo cambiar su situación; frecuentemente hacen preguntas como: ¿Y qué hago ahora? ¿Y yo qué hago con esa información? ¿Y cómo lo puedo cambiar?

La respuesta siempre es: Nada. No hay que hacer nada. Cuando se toma verdadera consciencia frente a una situación de estrés, la persona automáticamente sabrá qué hacer en el momento en el que dicha situación se repita. Porque sólo se necesita de un cambio de percepción para que ocurra un cambio al nivel más profundo de la realidad. Querer tener un plan de acción es seguir creyendo que la solución está afuera, en los hechos, y no adentro, en los pensamientos y las emociones. Lo único que se necesita es comprender.

En ese orden de ideas…

Qué esperar de un acompañamiento:

De un acompañamiento se puede esperar una comprensión. Al final de la consulta se hace una recopilación de la información obtenida durante la indagación, y se obtiene un resumen del hilo conductor en la historia de la persona: De dónde viene la situación de estrés; qué resonancias o repeticiones se han vivido de esa situación a lo largo de la vida y el árbol genealógico; y posiblemente con qué fin (de reparación) se está repitiendo dicha situación en la vida del(la) consultante.

Se puede esperar también un cambio de percepción. Normalmente se experimenta como un momento “wow” en el que la persona ve más claramente el panorama de la situación, y siente que la información descubierta hace un “clic” interno. Aunque hay que tener presente que esto no necesariamente ocurre en todos los casos. A veces la información es entendida, pero no necesariamente comprendida, porque la persona sigue creyendo que la solución está en los demás, sigue esperando que el mundo cambie para que su vida cambie, o porque simplemente las defensas psíquicas del(la) consultante le impiden obtener información oculta en el inconsciente.

De un acompañamiento también se puede esperar incomodidad.

Normalmente cuando se viene a consulta, la mente consciente ya ha tenido tiempo de elaborar sus propias explicaciones e interpretaciones de la situación, con el fin de proteger y ocultar lo que la mente inconsciente verdaderamente esconde, y puede ser incómodo de sacar. Es por esto que en muchas ocasiones pueden aflorar emociones incómodas o momentos de incertidumbre, que, en todo caso, son absolutamente normales, y de hecho deseables pues es un indicio de que se está accediendo a esa información inconsciente que necesitamos encontrar.

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En todo caso, un acompañamiento en Bioneuroemoción®, es una experiencia que vale la pena vivir, pues revela información que tal vez nunca habríamos entendido de otra forma, y nos libera de tantos patrones de repetición que normalmente vivimos, y que terminamos por llamar destino.

Si te animas a ser acompañad@ a vivir esta experiencia, no dudes en escribirnos a través de esta página o seguirnos a través de nuestras redes sociales en facebook o instagram, y escribirnos un mensaje interno. ¡Y listo!

Porque como decimos en Hilo Cuántico: #ComprenderloesTrascenderlo

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El sobrepeso y el alimento emocional


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Comencemos por establecer lo que ya hemos dicho anteriormente: todos los cuerpos son perfectos. Las diferentes formas, figuras, tamaños o pesos, no son producto de la “suerte” o del “destino”, sino que responden a un estado adaptativo concreto y particular de cada ser.

Es cierto que dentro de la biología humana existen algunos estándares, que no tienen nada que ver con una figura perfecta, sino con un balance general de todos los sistemas y órganos del cuerpo, que son necesarios para la homeóstasis o bienestar general del ser humano.

Por consiguiente, cualquier diferencia considerable en estos estándares – en este caso el del peso – tanto si es hacia arriba (sobrepeso) como si es hacia abajo (delgadez), nos hablará de una adaptación biológica que el cuerpo está ejecutando ante una programación emocional inconsciente que se encuentre activa.

Para lograr entender los simbolismos y conflictos emocionales relacionados con el sobrepeso, primero es necesario comprender cómo funciona biológicamente esta adaptación; es decir, cuál es su sentido biológico.

¿Para qué sirve biológicamente el sobrepeso?

Podríamos hablar de dos funciones principales: En primer lugar, es una excelente herramienta adaptativa ante una posible escasez: Se acumulan a manera de reserva agua y grasa (energía), dos de los elementos fundamentales para la supervivencia. En segundo lugar, ante la amenaza de un depredador en la naturaleza, es eficaz para el individuo aumentar su tamaño, ya que esto indica fuerza y jerarquía ante un posible combate. Además de esto, recubrir un órgano con tejido de grasa resulta una excelente protección mecánica ante golpes y otros ataques.

Conflicto emocional: El abandono.

Indaguemos entonces el principal conflicto emocional que programa el síntoma del sobrepeso: El abandono. Cuando en la naturaleza un individuo (especialmente en desarrollo) es abandonado por su manada, este individuo tiene menos posibilidades de sobrevivir, por lo que le resulta necesario almacenar agua y energía que le sirvan de reserva para afrontar la futura escasez hasta que esta termine, y así asegurar su supervivencia.

Esto nos lleva a la raíz del asunto: Para el ser humano, la figura que por excelencia representa la supervivencia durante los primeros años de vida, es la madre. Ésta no solo le proporciona alimento físico, sino toda la protección necesaria ante cualquier peligro proveniente del ambiente. Recordemos además que la madre no solo nutre física sino también emocionalmente. Ella es la primera dadora del alimento emocional.

Cuando un niño se siente abandonado por su madre (o figura materna) física y emocionalmente, inmediatamente el cuerpo programa la adaptación biológica de supervivencia de la que hablamos: reserva de agua y alimento. La estrategia, además, ayuda a que el niño se haga más grande, por lo tanto más visible para su propia madre, lo cual incrementaría las probablilidades de que ella le preste la atención que necesita.

Esto no necesariamente quiere decir que los niños abandonados por mamá inmediatamente activan el programa biológico y desarrollan sobrepeso. Éste puede ser un conflicto programante, que no necesariamente da lugar al síntoma, sino que más tarde, cuando el individuo experimenta otro conflicto emocional que vive como un abandono, éste conflicto se vuelve un conflicto desencadenante, que ahora sí activa y ejecuta la adaptación biológica asociada.

De este punto fundamental pueden derivar el resto de conflictos asociados con el sobrepeso:

Amenaza externa (depredador):

Cuando la persona tiene un programa de abandono, e inconscientemente se siente desprotegida e indefensa, y a esto se suma un conflicto en el que el individuo se siente amenazado por un depredador, su cuerpo puede desarrollar un aumento de masa focalizada en aquel lugar del cuerpo que necesita proteger ante un posible ataque. Por ejemplo, puede desarrollarse un aumento de peso alrededor del continente pélvico ante la amenaza de un ataque de contenido sexual.

Necesidad de alimento emocional:

Recordemos que el alimento físico no solo suple una necesidad biológica, sino que además lleva consigo una fuerte carga simbólica: está estrechamente relacionado con el alimento emocional que proveía mamá en los primeros años de vida. Es por ello que muchas personas que sienten una necesidad constante (fuera de lo normal) de comer, pueden estar inconscientemente buscando suplir una carencia emocional.

En ocasiones es posible identificar qué tipo de alimento emocional se quiere inconscientemente suplir, si se revisan a su vez los simbolismos de los alimentos que la persona tiende más a buscar: En general, las comidas dulces tienen que ver con buscar a mamá, o la polaridad femenina. Las comidas saladas tienen que ver con buscar a papá o la polaridad masculina. El pan (o los carbohidratos), también simboliza el padre o el esposo (pues primitivamente es él quien trae el pan a casa), y los lácteos, a la madre (ella le da leche al bebé). No hay que olvidar, sin embargo, que estos son solo indicadores arquetípicos, que nos pueden guiar hacia la tonalidad del conflicto emocional, pero que no necesariamente tienen que presentarse así en todos los casos.

Miedo a un período de escasez:

Derivado de un previo conflicto de abandono, donde el inconsciente se haya programado para la reserva energética, puede ocurrir la aparición del síntoma como producto de un conflicto en el que la persona esté viviendo un miedo a una posible futura escasez de recursos, por ejemplo económicos, que a la larga simbolizan también el alimento y la supervivencia.

Conflicto de silueta:

Según el Enric Corbera Institute¹, Cuando una persona vive además su sobrepeso como un factor de desaprobación y desvalorización estética, perpetúa en su cuerpo un ambiente de estrés que no permite dar solución al conflicto, sino que hace que por el contrario éste se reprograme continuamente. Si a esto sumamos que la persona realice dietas inadecuadas o se prive de consumir alimentos suficientes; se le da la razón al inconsciente para creer que efectivamente se está viviendo una escasez, por lo que este se sigue programando para almacenar y reservar lo poco que entre de agua y alimentos.

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Todos los anteriores arquetipos, simbolismos y conflictos emocionales, son una buena base para realizar una indagación acerca del síntoma de sobrepeso en caso de estarlo viviendo. Es importante recordar que son una guía general, y que no necesariamente todos los casos responden matemáticamente a alguna de las anteriores categorías, ya que el cuerpo y la mente humana son un sistema complejo en donde diversos conflictos emocionales, herencias epigenéticas, lealtades familiares y creencias, pueden confluir para generar el estado general de nuestro cuerpo y nuestra vida.

Una buena autoindagación o un acompañamiento en Bioneuroemoción® nos permitirá comprender la naturaleza del síntoma o la situación que estemos viviendo, no para cambiar el conflicto, sino para elegir cómo vivirlo de manera más coherente e inteligente con nuestro ser.

Bibliografía:

  1. Enric Corbera Institute. Posgrado en Bioneuroemoción, 2017.